¿Qué es Jardín Jamchen?

Jardín Jamchen es un bosque Natural comestible. Un bNc es un espacio de climax diverso y armónico creado gracias a la integración plena entre el Ser humano y la Naturaleza. La esencia y el fundamento es la práctica de la Agricultura Natural. La Naturaleza nos ayuda a impulsar el conocimiento interior, a reconectar de nuevo con Ella y a tomar consciencia de la verdadera fuente de la vida. Desde el trabajo de restauración de nuestro ecosistema Natural, pasando por la práctica del "no-hacer" taoista, hasta llegar a la unión completa con la Naturaleza, se encuentran las formas de transición Natural, que están relacionados directamente con la propia transición de nosotros mismos. Es por eso que la realización del b.N.c. es la realización de nuestra propia espiritualidad.

El joven jardín, que comenzó hace unos catorce años, alberga más de cien distintas especies y subespecies de árboles, entre ornamentales y frutales, y una rica variedad de arbustos, silvestres, aromáticas, hortalizas y frutos. Todo el lugar está concebido como dharma espiritual, meditación-contemplación, música, poesía, filosofía y conocimiento de los árboles. Actualmente, es también un centro de desarrollo, investigación y promoción de la Agricultura Natural.

Toda la finca de Jardín Jamchen es Natural, no se ara, no se deshierba, ni se usan compost preparados, ni químicos o fertilizantes. Dando importancia a la biodiversidad arbórea y de coberturas, donde se conectan todos los elementos y que sirve de eje fundamental del climax Natural del lugar, según los conocimientos del cultivo Natural inspirados por mi propia experiencia intuitiva de años y recientemente en la filosofía del maestro Fukuoka. La base de trabajo siempre ha conservado la idea de respeto a la espontaneidad de la Naturaleza con la mínima intervención, con el objetivo de que sea la propia Naturaleza la que vaya informando sobre sus necesidades hasta conseguir una “relativa” auto-sostenibilidad. En algunos lugares ya se ha conseguido esa autosuficiencia, como es el caso del bosquete de cipreses laylandys con un buen ejemplar de cedro del Himalaya o la zona donde se asienta un magnífico roble andaluz (Quercus canariensis), un olmo (Ulmus pumila), un alcornoque (Quercus suber), varios arces (arce pseudoplanus, negundo y platanoides), varios madroños (arbustus unedo), un cornejo (Cornus sanguínea), etc, y varios frutales como nísperos, perales, manzanos y almendros. Pese al reto de la zona semi-arida donde se asienta, no falta el agua de las acequias y, en algunas zonas, los árboles ya van dejando sus rastros de materia orgánica, alimentando el terreno y haciéndolo más fértil con lo que se han podido plantar frutos de bosque, como arándanos, grosellas, fresas, moras sin pinchos, physales, frambuesas, y otras especies más exigentes en cuanto a suelos.

En algunas zonas de transición; donde aún no se conforma bosque N. c. maduro aún y abundan las gramíneas y especies silvestres de secano del tipo a las bolinas, las lavandas cantueso y los tomillos; se desbroza todos los años. El manto de paja dorada que cae en el suelo lo va nutriendo y está dando unos resultados asombrosos en pocos años.

El jardín cuenta también con una zona de árboles y plantas autóctonas representativas del Parque Natural de Tejeda y Almijara, donde hace linde. Recorren jóvenes pinos y cipreses de diversas especies, robles, alcornoques, tejos, lentiscos, durillos, retamas, jaras, rascaviejas, aladiernos, salvias y un largo etc. Otra zona es "El rincón oriental o hilo rojo", que alberga un paseo de tuya esmeralda, enebro chino, diversos bambúes, tipo sasa japónica o bambú bisetti. Este es un espacio dedicado principalmente a plantas de origen oriental y especies de hoja roja, aunque también las hay amarillas o doradas otoñales de hojas caducas e incluso de hoja perenne. Así, tenemos combinadas las especies como liquidámbar, fresno, kaki, abedul, sophora japónica, árbol de júpiter, arce japonés, con laureles, pinos y un alcornoque. El paseillo bajo la tarima de meditación nos lleva por un arriate de lavandas, damas de noche, glicinia y rosas. La zona de huerto de hortalizas con aromáticas está generalizada por los diferentes lugares que se salpican por toda la finca, pero se concreta fundamentalmente en la que ocupan los bancales de origen árabe. En dichos bancales encontramos también intercalados, por encima de las hortalizas, diferentes frutales (nectarinas, paraguayos, moreras, cítricos, albaricoques, nashis, pistachos, olivos, higueras, por mencionar algunos. Existen también algunas zonas preparadas ya con una gran diversidad de aromáticas, como otras preparándose para comestibles silvestres especiales y medicinales que se ubicarán debajo de frutales en crecimiento como ciruelos, membrillos, cerezo y otras especies emblemáticas como es el gingko biloba o los pequeños arces de Montpellier. Del mismo modo, hay habilitados zonas de investigación donde se intenta conseguir la adaptación necesaria de ciertas hortalizas difíciles, debido a sus excesivas hibridaciones genéticas, al sistema de agricultura Natural.

Por último, la zona del cauce de la acequia se está aprovechando para plantar árboles de tamaño como nogales y castaños, también existen otras plantas entre medio como son bambúes, cañas, sauces y álamos, entre otros.

En su origen era un almendral, hoy día los almendros, que fueron los árboles madre, conviven armónicamente junto al resto de la gran diversidad de especies de plantas. Un precioso espectáculo Natural que nos ofrece un gran abanico de colores, formas, sonidos, sabores y olores en cada época del año.

¿Cómo se llega?

Lindando con el Parque Natural de las Sierras de Tejeda y Almijara, viniendo de Canillas de Aceituno dirección a Sedella, por la carretera Ma-126, a unos dos kilómetros antes de llegar al pueblo de Sedella, torcemos a la izquierda por el camino que conduce al Molino, tras pasar a unos pocos metros un corral de cabras, cogemos la primera bifurcación a la derecha, y después de unos 100 metros a la izquierda ¡ya estamos!

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Entrevista a Juan Benítez Jamchen

ENTREVISTA A Juan Benítez Jamchen, AUTOR DE VIDA NATURAL CONSCIENTE, LA AGRICULTURA NATURAL.
Realizada por Violeta Ruiz Marín
Fotografía de: Lara Pulsar
 "Pensar en un Ser humano verdaderamente cercano a la Naturaleza, es pensar en un Ser humano que ya es Naturaleza"

Violeta: ¿Cuál ha sido tú intención, o para qué escribiste Vida Natural Consciente, La Agricultura Natural?
Juan: Toda intención tiene siempre un para qué, sí. El asunto de la utilidad es algo que nos persigue a los humanos y casi, yo diría, que nos condena un poco. De manera básica, la intención de todo aquel que escribe es comunicarse, sacar a la luz lo lleva dentro y que piensa que debe ser dicho. En el caso de este libro, pues surgió de manera muy espontánea y fue consecutiva a otro libro con el que me hallaba enfrascado.
Una necesidad interior imperiosa, y dándome cuenta del giro que estaba produciéndose en mi propia vida, me hicieron abandonar aquel libro y ponerme con este. Durante seis meses no paré de escribir, salió del tirón junto con la segunda parte. Después del proceso de revisión, me di cuenta de la densidad del tema, entonces se quedó en este primer tomo, como partida para el segundo en el que me encuentro revisando ahora.
Casi todos los que estamos en esto venimos de la permacultura, así que rescatando sus propios orígenes, me topé con Fukuoka. De este modo, junto con las experiencias directas y filosóficas que había tenido hasta entonces, me di cuenta del valor tan fundamental que era reivindicar las enseñanzas puras de este maestro y, sobre todo, para un ecosistema tan degradado como el nuestro. De ahí surgieron las ampliaciones de los principios básicos.
Violeta: ¿Cuál es la importancia de los principios básicos de Fukuoka?
Juan: Sin los principios básicos fukuokianos no es posible considerar agricultura natural alguna. Él se encargó de darnos el camino primordial para la práctica auténtica y se resume, precisamente, en sus cuatro principios principios básicos. Gracias a estos principios, podemos decir que surgieron toda la serie de corrientes que hoy día conocemos, como son la agricultura ecológica u orgánica, la biológica, la regenerativa, la agroecológica y otras muchas más. La importancia de no usar químicos en la agricultura, por ejemplo, con toda la filosofía que llevaba implícita de recuperar nuestra Naturaleza, fueron el esqueleto que configuraron estos ámbitos alternativos que vivimos hoy de manera global.
Sin embargo, debido a que el mismo Fukuoka dejó muy abierto el aspecto relativo de la agricultura natural, estas mismas alternativas se han ido acomodando sin proveerse de los otros principios, también muy importantes, atentando con ello, contra la propia esencia e intención primera. Por eso, es tan importante recuperar esa base, e ir trabajando desde ahí.
Hoy, por fin tenemos los principios básicos secundarios, con lo que nos aseguramos, de alguna manera, que podamos hacer una agricultura natural auténtica y adaptada a nuestras condiciones climáticas y culturales. Así por ejemplo, con el principio básico secundario de las transiciones, no hay distinción entre agricultura natural relativa y agricultura natural absoluta, de manera fundamental, con lo que el camino continúa hacia lo que es verdaderamente Naturaleza, con el Humano relativo incluido.
Violeta: ¿Y cómo piensas que puede ser posible la AN como forma de alimentarnos si se necesita tanto tiempo para adaptar un suelo y el entorno?
Juan: En realidad no se necesita tanto tiempo, lo que pasa es que los humanos tenemos muchas prisas con todo. Esa ansiedad no nos permite ver que, si queremos ser naturales, tenemos que adaptarnos a los tiempos de la Naturaleza. Con la agricultura natural pretendemos adaptarnos a esos ciclos, y es necesario mantener cierta paciencia, entre otras muchas cosas porque la Naturaleza está muy destruida. No hace mucho tiempo, estuve visitando la finca de un amigo agricultor natural. En una zona de bosque de álamos, que había estado abandonado durante muchos años, había plantado unas parcelas con huerto y los resultados eran espectaculares, tanto de de tamaños como de producción.
Ciertamente su tierra es de muy buena calidad, no todos tenemos esa suerte, pero, si no llegan a estar ahí los álamos haciendo su trabajo, no hubiera sido posible estos resultados. Está claro que necesitamos ser pacientes.
De todas formas, no siempre nos vamos a encontrar con esas condiciones, por eso es necesario recuperarla; y esa paciencia, al fin y al cabo, no es tan grave, gracias a los procesos transicionales previstos que nos permiten ir andando camino sin dejar de alimentarnos. El nivel de compromiso de la transición es muy personal, pero hay que mantener claro el conocimiento natural, por eso es importante saber porqué hacemos lo que hacemos.
Violeta: En tu libro explicas un poco las diferencias con los permacultores que separan la zona de bosque natural y el de alimentos y se enfocan más en el diseño; y creas un nuevo concepto de bosque natural comestible, unificando hombre y naturaleza. Espacio natural y comestible. ¿Cuál es la importancia de esto? ¿Y por qué?
Juan: Estas preguntas son muy relevantes, me alegro que me las hagas porque puede haber cierto revuelo con esto, pero también tienen una respuesta muy extensa y es difícil resumirlo todo en este espacio tan breve. De forma general, hay que pensar que la permacultura nace y crece como una ciencia, aunque tenga ámbitos muy abiertos y globales, en este punto se separa un poco de la agricultura natural, por eso hay que tomar mucha cautela con este tema e ir avanzando poco a poco para lograr la integración que esperamos. Estos asuntos que toca la permacultura en concreto, son tratados profusamente en la segunda parte de mi libro de Vida Natural Consciente, que espero que pronto pueda dar a luz. En cualquier caso, la misma permacultura, en algunas de sus subcorrientes, ya está empezando a tomar posiciones cercanas a la agricultura natural, lo cual es un gran avance.
Lo más importante, en estos momentos, y que ya ha sido tratado en el libro primero, es tomar consciencia de lo importante que es no separar el alimento del Humano de la Naturaleza, a la hora de concebir una zona de cultivo. El Ser humano tiene que aprender a integrar todos los espacios de forma Natural, no es posible ni bueno separar Naturaleza de alimento, porque eso nos deja fuera de la Naturaleza. De la misma manera que en las coberturas mantenemos un ambiente biodiverso para que nuestras hortalizas sobrevivan saludablemente, con cierta autonomía y en combinación con las silvestres; hacemos con las partes aéreas arbóreas, que también son biodiversas, conservan su autonomía y se retroalimentan silvestres y cultivadas. A gran escala, considerar el bosque de alimentos separado del bosque natural, una herencia de Bill Mollison, nos lleva a dejar la mayoría de los territorios completamente desnaturalizados, porque la tendencia humana siempre va a ser producir. Sin embargo, con el bosque natural comestible, no sólo hacemos que la mayor parte de los terrenos se encuentren naturalizados, con alimento y con producción, sino que además, estamos contribuyendo a una labor intensa de reforestación que puede llegar a ser muy extensiva, si se quiere. Tiene la excelencia de que permite hacerse una gran reforestación entre todos los agricultores naturales, que podemos ser muchas manos juntas.
Son múltiples las ventajas de un bosque Natural de alimentos. Por destacar algunas más ahora, decir que, al incorporar arboleda “ornamental” o silvestre, o “generadores de lluvia” junto con nuestro alimento, conseguimos, no solo contribuir en la recuperación del ecosistema vegetal en general, sino también del ecosistema climático en general. Si nuestra intención es parar el cambio climático y dirigirlo a positivo, no hay mejor manera de hacerlo que a través de esos árboles en nuestras huertas. Ellos conservan el suelo, nutren y protegen a nuestros frutales y hortalizas, además de que mantienen la humedad ambiental y en el suelo, ayudando con ello a recuperar el oxigeno, nuestras lluvias, los arroyos, ríos y fuentes, tan importantes en la supervivencia humana.
Adiestrarse en las maneras de combinar todos los tipos de árboles en una equivalencia natural, es una de las labores más importantes de un agricultor natural, y debería serlo también de cualquier permacultor, y esto está más allá de cualquier concepto de diseño artificial, esto debe ser un diseño natural, que no imita, sino que integra, y que nos lleva a ser más conscientes de lo que hacemos, decimos o incluso pensamos. Desgraciadamente para muchos, esto nos deja en una postura menos tecnológica, pero mucho más conectada con la Naturaleza y la Consciencia.
Pensar en un Ser humano verdaderamente cercano a la Naturaleza, es pensar en un Ser humano que ya es Naturaleza, esta conjunción unifica y no separa Humano de Naturaleza. La clave de esto se encuentra en ir dando pasos inversos a lo artificial.
Violeta: ¿Qué quiere decir Vida natural Consciente? ¿Es la AN más que una forma de cultivo? ¿Es también una forma de vida?
Juan: La labor de recreación del bosque Natural de alimentos, junto a la manera natural de cultivar y de concebirnos en la transición, viene unida a una actitud de vida también. Este último es otro de los principios básicos secundarios y se encuentra enlazado con los demás. Sin una coherencia con lo que hacemos en todos los aspectos de nuestra vida, no nos es posible considerar ni una agricultura natural, ni una elevación humana de Consciencia. Por esa razón, no podemos separar agricultura Natural de Vida Natural Consciente. Unificar Humano-Naturaleza-Consciencia significa que estamos, no sólo alimentándonos sanamente de acuerdo con nuestra Naturaleza auténtica, sino que también estamos tratando bien a la Naturaleza externa y viviendo según unas maneras Naturales y espirituales. Ya lo dijo Fukuoka, la agricultura natural no es sólo una forma de cultivar vegetales sino de cultivarse a sí mismo, y esto conlleva una vía espiritual también.
La Naturaleza elemental de la Consciencia humana se manifiesta a través del cuerpo, y esto lo hacemos con los cinco sentidos, y la Naturaleza más profunda de la Consciencia humana se manifiesta a través de nuestra mente analítica, que es nuestro sexto sentido. Todas las Consciencias unidas nos ayudan a manifestarnos tal como somos en realidad, por eso es tan importante tanto la parte física de nuestro cuerpo, que es más Naturaleza, como la mental, que es más Consciencia. El alimento físico es la base de nuestra vida en esta tierra, si usamos equilibrada y positivamente todas nuestras consciencias, corporales y mentales, para obtener nuestro alimento, estamos practicando la base de una Vida Natural y Consciente. Esto significa, al mismo tiempo, practicar agricultura Natural. Una Vida Natural Consciente debería estar generalizada y contener a la mayoría humana en actividad de agricultura Natural; pero, por diversas razones, no todos los Humanos podemos practicarla, por eso hay que pensar en cómo alimentar al resto. Sea como sea, ningún Humano, que quiera vivir de manera Natural y Consciente, debe perder esa conexión. Cuando conseguimos desenlazarnos de las malas costumbres de consumo, aprendemos a vivir sencillamente y aprendemos a pensarlo y sentirlo bien, las necesidades artificiales disminuyen. Practicando agricultura natural, hay mucho tiempo para hacer otras cosas, si se quiere, también muy necesarias e importantes como son: contemplar nuestra mente o la Naturaleza, leer o escribir poesía, filosofía o ciencia, tocar un instrumento, pintar, hacer trabajos manuales prácticos, estar con nuestras familias y amigos, dormir y descansar,..., en definitiva, practicamos y aprendemos a usar nuestras manos y nuestra mente para alimentarnos sanamente y para llenar nuestra vida de creación, espiritualidad, positividad y sosiego.
El ser humano de hoy apenas dedica un uno por ciento de su tiempo a desarrollar su mente y su cuerpo enlazado con la Naturaleza o la Consciencia. Esto implica, no sólo una desnaturalización o artificialización atroz, también implica un decrecimiento grave de la Consciencia. La agricultura Natural nos permite comenzar en el camino inverso a lo artificial, por eso es también la base de una Vida Natural Consciente.